Las dudas no son malas, al contrario son buenas. No hablo de desconfiar, hablo de dudas. La desconfianza se presenta cuando algo o alguien no parece tener intenciones buenas. La duda es algo más profundo que mera desconfianza. La duda es buena porque activa nuestra curiosidad, nuestro deseo de explorar. La duda es el camino al conocimiento. Si no dudáramos en algún momento nunca tendríamos experiencias nuevas, seríamos auténticos humanoides autómatas que solo respiran y comen. Mucha gente confunde la duda con la desconfianza. En especial los hombres. Los hombres en ocasiones dudan sobre si mismos si tienen lo que se requiere de un hombre, pero esa no es duda, eso es desconfianza. Un hombre que duda de sus acciones en realidad no confían en sí mismo y si no puede confiar en sí mismo, intentará depositar su confianza en cosas materiales o en otras personas. A diferencia de la desconfianza, la duda existe en cosas más profundas. La duda radica en aquellas acciones que desconoce...
No andaba muerto... solo disfrutando de la vida.