En este extenso asueto que, gracias a la herencia romana, nos han dado, tuve la oportunidad de meditar y recordar en algunas cosas que han pasado en mi vida. En medio de esas reflexiones, recordé a mis amigos y amigas de infancia y adolescencia, las personas que estaban antes de las que ahora están en mi vida (y se quedaron) de las que ya escribí en la víspera de mi cumpleaños número veinticinco (para los nuevos buscar en octubre 2011). Fue entonces cuando me di cuenta que en mi vida han habido chicas que han aparecido por cortos períodos de mi vida y que de una u otra forma puedo recordar. Chicas con quienes he tenido una pequeña historia. La primera a la que puedo recordar es a Susana A, conocida por mis compañeros de clase como la Susy. Quien tiene más 13 años de conocerme (casi nadie) recordará de quien estoy hablando. Una chica pequeñita, en toda la palabra, con una cuantas pecas en su rostro, ojos pequeños, pelo negro y liso. Siempre usaba una tiara o diadema y siempre fue ...
No andaba muerto... solo disfrutando de la vida.