26 jun. 2012

FOTOS, ALGODONES Y MUCHO COLOR NARANJA





¿Recuerdan que hace algunos meses hablaba sobre una pareja de amigos que son fantásticos? Pues, si. Se casaron. Y como buen amigo de los dos hice acto de presencia junto a mi familia para formar parte de ese fenómeno social denominado: boda.

Hay momentos en la vida que son inolvidables. Las bodas son una de esas tantas manifestaciones sociales que crean recuerdos en las personas, en especial si eres parte de la familia de los involucrados o (como es mi caso) de alguna u otra forma terminas de amigo de alguno de los novios.

¿Que lecciones trae consigo una boda? Muchas. En primer lugar que ninguna boda es igual a otra. No importa cuanto intentes comparar esta con aquella y si hubo algo bueno o malo, o si mi boda estuvo mejor o peor, o si mejor hubieran hecho esto o aquello, etcétera. Ninguna boda será igual que otra, valga la redundancia.

En segundo lugar, tenemos a las personas. Las bodas siempre están llenas de personas: amigos, familiares y colados. Gente que de alguna u otra forma tienen relación con la novia o el novio. También están amigos muy cercanos de padres y suegros, novias de hermanos, primos, consuegras, sobrinos y los onmipresentes colados.

Decir que la pase bien en la boda en la que estuve el pasado sábado sería no hacer justicia a lo que en realidad pasó. Todo perfecto. Para empezar, porque tuve la oportunidad de leer lo que en su momento fuera este post dedicado a ellos. Para mi satisfacción escuche varias risas en el público, prueba irrefutable de que escucharon lo que dije y que entendieron lo que escribí.

Luego el desfile de una interminable fila de hermosas chicas vestidas de naranja. Una hermosa novia pelirroja  y un muy alto y nervioso hombre al frente esperando, mientras una chica canta una canción. Un norteamericano que vive desde hace 20 años en Guatemala y que conoce al novio desde hace más de 10 años. La interpretación de un sobrino clarinetista.


Los votos. El beso. Una Santa Cena. Otra canción de la chica y su servidor acompañándole al piano. Otro norteamericano habla. Una divertida traducción. Palabras de los novios. La interminable fila de chica sale. Los novios sale. Fotos, algodones de azúcar y fotografías de mensajes de felicitación para los novios. Sombreros, antifaces, regalos.


Una sencilla pero deliciosa comida. Un pastel muy delicioso con un relleno impensable. Regalos, recuerdos escritos en un cuadro. Fotos de mesa en mesa. Abrazos, bendiciones, besos, bromas, risas. Una foto familiar de última hora y unos novios que mueren del cansancio y aguantan la hora de escaparse ya. Todo perfecto excepto por ese brindis pero ¿ya qué? No puedo quejarme de nada.


Fer y Luisa... les deseo lo mejor del mundo.



21 jun. 2012

... DE AQUÍ NO SALE (y II)



Como explicaba ayer, mi familia ha tomado la comunicación como uno de los principios fundamentales que nos ayudan a superar las dificultados de una mejor manera. En tiempos como estos, es bueno siempre tener alguien que tenga más experiencia del mundo y que sepa dar consejos.


La otra regla en casa es que no existen secretos. Si, tal como leyeron, en mi casa nadie tiene secretos. No porque no se pueda, sino porque nunca han sido necesarios.


Mi madre siempre ha tenido el pálpito para descubrir secretos, así que de chicos nos era imposible ocultar algo. Siempre nos descubrían. Pero al contrario de recibir una tanda de latigazos, se nos orientaba a que no ocultáramos esas cosas, porque tarde o temprano sale a la luz, o como diría el dicho popular "más vale un rato colorado que mil descolorido"


Después de comprendido el tema, nos dimos cuenta que no valía la pena ocultar las cosas. Así que cultivamos el hábito de siempre discutir nuestros problemas en familia, por muy molesto o vergonzoso que fuera. Además, la costumbre de tener conversaciones largas después de las comidas hace todo el asunto más llevadero para nosotros.

Si alguna vez se preguntaron porque hay tantas personas amargas caminando por la calle es sencillo, no tienen con quien platicar o lo han hecho con alguien que no ha sabido cerrar la boca con el asunto y van con el chisme a otro lado. Así es como las personas pierden la fe en otras personas. No hay alguien en quien confiar. No se sienten escuchados y mucho menos comprendidos. Se sienten solos.


El reto que tiene toda persona es cerrar la boca y escuchar a alguien más, porque las personas en el mundo están ansiosas por ser escuchados y necesitan alguien en quien confiar ¿Eres alguien confiable?


20 jun. 2012

... DE AQUÍ NO SALE (I)





Por extraños azares del destino, voluntades externas y circunstancias que aún no me quedan clara del todo,tuvimos la oportunidad de compartir nuestra casa con una familia que no es de la familia, pero casi. Once personas viviendo en una casa que inicialmente fue concebida para seis personas y que hizo darme cuenta de que hay cosas que solo tu y tu familia conocen. 

En casa tenemos dos frases famosas. La primera podría aplicarse a cualquier otra familia. La típica "... de aquí no sale lo que aquí se dice". La segunda puede resultar bastante inquietante para los adolescentes y hombres amañados: "En esta casa no hay secretos". Mi familia a sabido sobreponerse a cualquier situación que el mundo nos ha aventado bajo estas dos premisas.

Resulta que en mi familia lo discutimos todo como familia. Desde el color sabor de pastel que comeremos el domingo, hasta que acción legal debemos tomar. En otras palabras, en mi familia nos comunicamos todo el tiempo sobre todos los temas relevantes y no relevantes para uno o todos los miembros de casa.

Si alguien no tiene dinero, vemos como llenamos ese hueco. Si alguien tiene problemas con su pareja, entre familia lo discutimos. Cualquier acción por pequeña o grande que sea, siempre será discutida. Nada se menosprecia. Todo es importante.

¿Como logras cosechar una comunicación tan fluida en una familia? La base es la confianza. En mi familia confiamos en que seremos transparentes y que nadie, por ningún motivo, dirá nada a ninguna otra persona que no viva en casa, porque nuestra casa es nuestro refugio, un lugar en donde podemos ser escuchados y también aportar nuestra opinión.