20 dic. 2010

ESTA HISTORIA TIENE...

El amor, dicen, se expresa en muchas formas. De lo que todos estamos enterados es que antes de que alguien se case, debe haber un noviazgo y de acá la primer parte de esta historia:

Todos hemos conocido relaciones de parejas que duran un milenio, podría hablar de unos amigos que son novios desde que salí de la secundaria hace 7 años, pero no, no es el caso. Tal pareciera que el amor no es suficiente como para formalizar una relación.

El amor parece ser algo ya muy desgastado, pero el amor hoy en día es más relevante de lo que creen muchas personas o parejas de novios. Y aún más interesante es el hecho de que más que palabras bonitas y buenos regalos, el amor es lo que mueve a este mundo, y no el dinero.

Familia de hombres, solo una madre. La historia podría comenzar unos años antes de que el primer chico de esta familia naciera, solo unos cuantos años.

Heidy es su nombre. Nacida como muchos de los chicos que nacimos antes de los 90: En un pueblo gobernado por injusticia e impunidad. Carente de toda la absurda tecnología de la sociedad actual y en medio de una crisis política muy grande en nuestra amada tierra. En medio de una guerra civil.

"O" es su inicial. Nacido varios años después de ella. Un milagro médico, considerando que fue el tercer intento de embarazo, los dos chicos anteriores vieron a Dios antes que nosotros, se fueron sin dolor y sin conciencia. Tuvieron el camino fácil para llegar al cielo. Nacido de una familia muy pobre, pero abrigado de amor y sueños, esperanzas y anhelos.

El par de infantes crecieron y vivieron en dos mundos muy distintos, unidos solo por una lazo fraternal no sanguíneo que se estableció antes de que naciera el chico, pero aún desconocido para ambos. Sus padres jamás lo supieron.

Fueron niños, estudiantes, adolescentes, practicantes, y como lo inevitable, alcanzaron a los adultos al convertirse en ciudadanos mayores de edad y sus carreras comenzaron.

De las extrañas vueltas y patadas que da la vida, el chico en busca de un sueño y metas mucho más grandes, empezó a trabajar en una compañía de alimentos, no un restaurante, una compañía de alimentos.

Tan improbable como que un rayo caiga en el mismo lugar dos veces, pero nunca se imaginaría que frente a sus ojos, en el pasillo donde caminaba siempre para llegar a su oficina, dos lindos ojos aclarados por unos anteojos, observan inconscientes el papeleo. Ninguna mirada se ha cruzado aún, ninguno sabe aún que el otro existe.

Y entonces, pasó.

La historia que pasará a la siguiente generación, como el momento en que todo lo que estaba preparado para ambos, sucedió, y con la ayuda de un extraño en este mundo: un compañero de trabajo.

Me atrevo a decir, que a no ser por este completo extraño (para mí) nunca hubiera visto jamás las lágrimas de felicidad de mi madre, la sonrisa de mi padre y esa mirada. Nada hubiera ocurrido.

(continuará...)