28 oct. 2010

AL FIN... 24

No es novedad para nadie que aún esté soltero. Tampoco es novedad que soy joven y apuesto. Y mucho menos es novedad que tengo mucho por hacer en esta corta vida que tenemos. Pero lo que si es novedad es que al fin tengo 24 años.

No creo que exista una gran diferencia llegar a los 24 años, salvo que a partir de este punto empieza la vida de cualquier persona, la verdadera vida: a partir de este momento el adolescente interior ya ha muerto, la inconformidad debe haber muerto y la mediocridad está en camino de desaparecer.

¿Que falta por hacer?

Empezar a vivir la vida real.

No necesité hacer nada para empezar a verla de otro modo. Desde el lunes empezaron a dejar mensajes (que fueron dominantes en esta ocasión) y una llamada muy especial a las 8 AM. Simplemente no puedo dejar que la vida me gane otra ronda, es mi tiempo de darle un gancho al tiempo y dejar atrás lo que aún debe quedar atrás.

Sé que la vida no podrá ser igual que cuando tenía 23, pero no me asusta ni me intimida, me emociona saber que dentro en menos de un año habré rondado un cuarto de siglo y ya serviré para entrar en una hamburguesa doble.

De ahora en adelante, a tragarse la vida a mordidas y pellizcos.


19 oct. 2010

¿SALCHICHA O CHORIZO?

encontrada en http://www.flickr.com


Hay cosas que caracterizan a todos los chapines habidos y por haber han practicado. Muchos lo niegan, algunos otros se enorgullecen de hacerlo regularmente, incluso hay algunos que han arriesgado su vida por hacerlo: comer "shucos".

Si, esa extraña combinación entre ensalada y hot-dog americano.

¿A que mente bizarra se le habrá ocurrido combinar puré de aguacate mezclado con limón, repollo recocido, una salchicha o chorizo, cubierto de mayonesa, ketchup y mostaza en medio de un pan tostado a la parrilla? Definitivamente tuvo que se un guatemalteco.

No es por deshonrar a los decentes hot-dogs americanos; o a las hamburguesas alemanas; ni mucho menos a las tortas mexicanas. Pero no existe una combinación de ingredientes tan bien mezclada como esta y que todo quepa en un pan y que cueste menos de US$ 1.00 (Eso si que es impresionante).

Si bien, la experiencia de comerse uno de estos preparados es realmente buena, estas cosas se hicieron para comerse en manada.

Y por eso podemos observar un sábado por la tarde; en la esquina de la 6 Avenida y 13 calle del centro histórico, un montón de gente rodeando a estos minúsculos puestos, en donde tres chicos preparan hábilmente los pedidos para tanta gente con distintos gustos e ingredientes.

Y decir el servicio, desde una cuadra antes te comienzan a bombardear con sus ofertas, y como bien decía un gran amigo "no has ido a pana ¿verdad?".

Lo cierto es que durante este fin de semana pude compartir un rato agradable con algunos amigos artistas, un grupo de actores de un teatro cerca de la esquina en donde estuvimos. Lo más interesante y realmente apreciable de estos chicos fue que rotundamente rechazaron cualquier tipo de alimentación extranjera, y según dijo Andrea "Yo tengo ganas de shucos".

Así que hoy, es un buen día para comerse un shuco en cualquier puesto de nuestra ciudad. Cerca de su casa, oficina o escuela encontrará uno.

¿De salchicha o chorizo?


11 oct. 2010

PERFECTO IMPERFECTO


En los últimos días he leído algunas opiniones en el vano mundo de la red y me he topado con un fenómeno frecuente en muchos chicos y chicas: exageran sus defectos y se los colocan en la frente.

No es de extrañarse que esto sea común entre los adolescentes, pero en adultos ya se observa fuera de lugar.

Diré que en mi adolescencia, un problema común siempre fue la falta de autoestima y de seguridad en lo que decía, hacía y pensaba; por supuesto que mi aspecto rayaba fuera de lo normal. En otras palabras un adolescente.

Al leer estas ideas, no pude evitar pensar que en ciertos momentos de la vida nos sentimos así: imperfectos. Como si no fuéramos lo mejor que podemos ser en ese momento de la vida, sintiendo que cada error que cometemos nos hace sentir peor y peor hasta caer en un tipo de trance emocional y atrapados contra una pared invisible.

Esta es la situación.

Pero lo maravilloso de la vida es que creces. Antes luchabas para que la gente te observara como alguien maduro, peleabas cuando alguien hacia notar tu inmadurez y explotabas en rebeldía y berrinche al ser subestimado por los adultos ¿Ahora entiendes porque? Porque éramos inmaduros.

Hoy puedo decir que esta palabra solo indica el punto en que una pera puede comerse: madura o no. Tiene ínfima importancia lo que las personas digan o piensen sobre mi. Y lo más importante es que mis defectos, ya no me importan, me importa lo bueno que puedo hacer e intento explotarlo.

¿Que sentido tiene la vida si estamos cada segundo de ella tratando de ocultar nuestros errores y defectos, si podemos resaltar aquello que nos hace ser tan apreciados?

No he encontrado a una sola persona que no tenga algo que apreciar: lindos ojos, inteligencia, humildad, servicio, altura, entusiasmo, y un largo etcétera.

Además ¿Que aburrida sería la vida si no hubiera nada por mejorar? Lo más impresionante para mí es que los seres humanos podemos adaptarnos a los cambios, innovar, crear, implentar y un sinfín de acciones que lo único que demuestran es que podemos hacer las cosas cuando queremos.

Ya basta de sentirse el patito feo de la tierra. Lo que el patito feo no sabe es que debe crecer, porque los otros 6 mil millones de patos sobre la tierra lo fueron, o lo serán en algún punto.

¿Recomendación? Esta.


4 oct. 2010

BIG BAND


Siempre hay una primera vez para todo: La primer vez que vas al baño solo; la primer excursión de dos días; la primer pijamada; el primer beso; el primer rechazo; un largo "primer". Hoy, a los veinte y tantos años que tengo, reconozco que es la primer vez que escucho una Big Band en vivo ¿Cuál es mi veredicto? Simplemente genial.

Nunca he ocultado mi desprecio por la música popular y el reggeaton. Quien me conoce, sabe a la perfección que tengo mayor aprecio al rock y esas corrientes de guitarras estridentes y voces rasposas que inundad con sus versos y melodías, este inherente mundo arrastrado por la corriente popular.

Pero, sin lugar a dudas, puedo asegurar que de las mejores cosas que he experimentado en mi corta vida, el escuchar a una Big Band en vivo, ha cautivado verdaderamente mi mente desde hace menos de una semana y aún tengo las melodías en mis oídos.

En palabras de mi hermano sería "un choque cultural".

No es por despreciar a los queridos mariachis mexicanos; o las apasionantes banda marciales estudiantiles, pero el poder que tienen las trompetas, trombones, saxofones, clarinetes y demás, no es comparable en ningún aspecto a lo que pueda aspirar una verdadera big band.

Tal pareciera que exagero en lo que digo, pero quién ha disfrutado de tal espectáculo no me dejará mentir: es impresionante. No solo por el hecho de que son maestros de la música; el tan solo hecho de poder interpretar una canción con tantos instrumentos simultáneamente y sin decir una sola palabra, sino que los sonidos únicamente cuenten la historia, creo que es digno de ser contado.

A partir de este momento, tengo mil razones más para tratar con desdén a los artistas pop y a los "reggeatoneros" quienes en ocasiones osan llamarse "músicos" sin mostrar el más mínimo interés por ejecutar música que pueda trascender a la historia y que no solamente sean un buen ritmo que ayuda a mover el cuerpo, con letras incoherentes y vulgares.

Si algo es verdaderamente una joya artística, debería llamarse "BIG BAND".

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Un saludo al primer clarinete de la Orquesta de Clarinetes de Guatemala.